La segunda fase del Concurso de Murgas Adultas del Norte de Tenerife 2026 volvió a llenar de música, crítica y humor la explanada de La Orotava en la noche del martes 3 de febrero. Tras la apertura de la competición la víspera, esta segunda cita contó con cuatro agrupaciones procedentes de distintos municipios del norte y alrededores de la isla, cada una con propuestas que jugaron con la tradición murguera y los asuntos de actualidad desde la sátira y la creatividad carnavalera.
Parlanchinas (Puerto de la Cruz)
El grupo de Puerto de la Cruz abrió la segunda fase con una actuación en la que, como su nombre sugiere, se centraron en la palabra, la conversación y las contradicciones cotidianas de la vida social. Con una puesta en escena cuidada, sus temas exploraron situaciones de cotidianidad y crítica social, mezclando ironía con una mirada aguda sobre las relaciones humanas y la convivencia en la ciudad norteña.
Virgueritos (La Orotava)
Los Virgueritos, representantes de La Orotava, ofrecieron una actuación en la que destacaron por combinar el respeto por las tradiciones locales con guiños sobre cómo estas se enfrentan a las realidades contemporáneas. En sus letras, se podía percibir un homenaje a la identidad del municipio, junto con una mirada crítica a los cambios sociales y culturales que vive la comunidad. La murga conectó con el público con un repertorio que equilibró la nostalgia con el humor reflexivo.
Malcriadas (La Laguna)
Desde La Laguna llegó Malcriadas, que aportaron a la noche un enfoque más directo y desenfadado. En su repertorio se abordaron temas relacionados con el espíritu festivo del carnaval y las tensiones entre diversión y responsabilidad. Con letras ágiles y una escenografía colorida, su actuación jugó con la ironía y la crítica a ciertos comportamientos sociales, con especial atención a los estereotipos y prejuicios que aún persisten en torno a las murgas y sus mensajes.
Chaladas (Icod de los Vinos)
Cerraron la segunda fase Las Chaladas, desde Icod de los Vinos, con una puesta en escena que combinó fuerza vocal y musical con una sátira sobre la vida moderna y la convivencia insular. Sus temas, interpretados con ritmo y dinamismo, abordaron desde perspectivas humorísticas los desafíos de mantener viva la tradición en un mundo cambiante, al tiempo que celebraron la complicidad entre murga y público.
En conjunto, esta segunda fase del certamen evidenció la diversidad de voces y estilos presentes en el carnaval norteño: desde la reflexión sobre la identidad local hasta la crítica social más directa, pasando por el humor y la irreverencia bien temperada que caracteriza a muchas agrupaciones murgueras del norte de Tenerife. Con estas actuaciones, la competición continúa su curso hacia la tercera fase y la gran final, programada para el 7 de febrero de 2026.

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