La segunda fase del Concurso de Murgas Adultas del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2026, celebrada el martes 3 de febrero en el escenario de “Las Vegas” del Parque de Santa Catalina, trajo una nueva dosis de ingenio, sátira y crítica social en plena celebración del 50.º aniversario de estas fiestas. La noche reunió a cinco agrupaciones que mostraron repertorios variados y propuestas escénicas que combinaron tradición murguera con la temática festiva actual.
Los Majaderos (Escaleritas, Las Palmas de Gran Canaria)
La jornada empezó con la murga Los Majaderos, grupo relativamente joven nacido en 2023 en el barrio de Escaleritas. Con unos 83 componentes, Los Majaderos subieron al escenario con una fantasía que jugaba con la burocracia carnavalesca y las peripecias administrativas que muchas agrupaciones enfrentan antes de llegar al concurso. Su repertorio —que incluyó una pieza inspirada en figuras como Cristóbal Colón y otra basada en una sátira sobre imanes de nevera— combinó humor cotidiano con crítica social ligera, conectando con el público desde el arranque de la noche.
Las Quisquillosas (Santa María de Guía)
Desde Santa María de Guía llegó Las Quisquillosas, una murga femenina con apenas un año de trayectoria pero con una presencia escénica consolidada. El grupo, compuesto por alrededor de 59 voces bajo la dirección de Ariadna Martín, presentó una propuesta visual y musical centrada en la iconografía del tarot y las hechiceras, que incluyó el tema “Casino Carnavalé”. Con este segundo, equilibraron la frescura de su apuesta artística con letras que evocaron tanto el juego como la ironía festiva, consolidándose como una de las actuaciones más llamativas de la noche.
Los Twitty’s (Las Palmas de Gran Canaria)
El ritmo y la veteranía estuvieron representados por Los Twitty’s, un grupo con trayectoria que se remonta a 1998 y unos 80 componentes sobre el escenario. Su actuación se destacó por una puesta en escena colorida y enérgica, en la que interpretaron piezas dedicadas a diversos rincones y vivencias de la ciudad. Los Twitty’s apostaron por melodías dinámicas y letras pensadas para movilizar a la grada, combinando crítica festiva y reflexión sobre la vida urbana en la capital grancanaria.
Las Despistadas (La Isleta, Las Palmas de Gran Canaria)
Desde el barrio de La Isleta irrumpieron Las Despistadas, con una actuación que mezcló una estética inspirada en la temática de Las Vegas —alineada con la alegoría general del carnaval— con una crítica social punzante. El grupo, formado por unas 70 componentes dirigidas por Fefi Betancor, abordó en sus temas cuestiones como la presión administrativa y las inspecciones laborales, antes de transformar su repertorio en una especie de pista de baile junto a figuras imaginarias como las “DJ Guanches”, celebrando la fiesta y el perreo como respuesta a las tensiones cotidianas.
Los Chancletas (La Isleta, Las Palmas de Gran Canaria)
El broche final lo pusieron Los Chancletas, veteranos con cerca de 97 integrantes y una de las murga más longevas de la escena carnavalesca local. Fundados en 1980, los Chancletas subieron al escenario con la fantasía “Somos murgueros con el alma de cantantes callejeros”, reivindicando su legado y su conexión histórica con el concurso. Su actuación fue potente vocalmente, con arreglos y letras que reforzaron su presencia como uno de los pilares del carnaval capitalino.
En conjunto, esta segunda fase evidenció la amplitud de estilos y enfoques dentro del concurso: desde la crítica social elegante hasta la ironía lúdica, pasando por homenajes urbanos y propuestas estéticas atrevidas. Cada murga utilizó sus canciones como un medio para comentar aspectos de la vida cotidiana, la identidad local o la propia fiesta, en una noche en la que el parque Santa Catalina volvió a ser epicentro del ingenio del carnaval.

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