La organización recupera a una figura consolidada en la escenografía carnavalera. Camacho asumirá nuevamente la dirección artística de las cuatro grandes galas —inaugural, Reina Infantil, Reina de los Mayores y Reina Adulta— tres años después de cerrar su anterior etapa, marcada por un modelo visual potente y reconocible.
Su regreso, que hace meses parecía improbable, se ha materializado tras el entendimiento entre el propio director y el equipo municipal. El acuerdo se cerró en un encuentro con el alcalde José Manuel Bermúdez y el concejal de Fiestas, Javier Caraballero.
Durante su anterior ciclo —ocho años al frente—, Camacho destacó por una narrativa escénica cohesionada, grandes despliegues técnicos y una concepción televisiva de los espectáculos que reforzó la proyección internacional del Carnaval. Su despedida llegó tras una etapa muy valorada artísticamente, aunque rodeada de tensiones políticas por el coste de las producciones.
Ahora regresa con el objetivo de recuperar ese sello, adaptándolo a las exigencias técnicas actuales y garantizando las condiciones necesarias para su equipo creativo.
Cambio de ciclo tras varias etapas
El retorno de Camacho se produce tras diferentes fórmulas en la dirección artística en los últimos años: Jep Meléndez en 2024 y 2025, y Daniel Pages en 2026. Este último no continuará tras una edición que no terminó de consolidar una identidad escénica definida.
La organización busca ahora reforzar el eje audiovisual y creativo del Carnaval, considerado uno de los pilares del evento.
Piñero consolida su papel en los concursos
En paralelo, Yeray Piñero repetirá como director de los concursos, consolidándose como uno de los perfiles emergentes en la estructura del Carnaval.
Vinculado desde 2015 al Auditorio de Tenerife, ha desarrollado su carrera en producción artística, gestión cultural y proyectos escénicos de gran formato. También ha formado parte de Radio Televisión Canaria y del mercado cultural MAPAS Mercado de las Artes Performativas del Atlántico Sur.
Su debut en 2026 al frente de los concursos fue bien recibido tanto por la organización como por los grupos, destacando la mejora en el ritmo, la optimización de tiempos y una puesta en escena más dinámica y televisiva. Ejemplos como el concurso de grupos coreográficos —resuelto en tiempo récord sin perder espectáculo— o la fluidez en finales como la de murgas avalan su continuidad.
Mirada puesta en 2027
Con esta doble apuesta —experiencia en las galas y renovación en los concursos—, el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife avanza hacia una edición 2027 que pretende reforzar su identidad escénica.
El siguiente paso inmediato será la elección del motivo o temática del Carnaval, elemento clave que definirá toda la línea estética y conceptual de las galas. Un proceso que marcará el inicio real de la nueva etapa artística de una fiesta declarada de interés turístico internacional.


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